Serie Maestrías - El Cambio
En la literatura de la nueva era, leo todos los días cómo este cambio nos va a permitir vivir más libres, más abundantes… Y lo que me estoy dando cuenta es de que el mundo 3D parece seguir como siempre, incluso más caótico y loco que nunca. Sin embargo, hay algo que estoy observando en mí que me tiene muy ilusionado.
Estas últimas semanas apareció un dolor muy intenso a ambos lados del cuello. Cada noche me acuesto algo mejor, pero me levanto muy dolorido.
–Estoy mutando, –me digo muchas veces. Y la semana pasada comencé un proceso gripal de congestión nasal que me ha hecho pasar noches en vela, sin poder apenas respirar por la nariz. Mi cuerpo aún está algo más incómodo de lo que ya de normal está, y sin embargo hay paz dentro de mí. Y esa paz me da alegría y me mantiene con los ojos muy abiertos, pensando que en realidad esta es la recompensa de haber crecido. El poder mirar las cosas del mundo físico con ojos de otra dimensión, los ojos del amor. Así voy por la calle, dolorido pero contento y me río y me quejo a la vez, como cuando te das un golpe en el hueso de la risa.
Entonces, parece que el mundo no ha cambiado como me dicen todos los textos que leo, pero caigo en la cuenta de que el que está cambiando soy yo y las soluciones que esperaba no son tan físicas como suponía. El Principito de Antoine de Sant Exupery decía: “Lo esencial es invisible a los ojos, no se ve bien sino con el corazón.” Esa verdad, me está haciendo libre y me está haciendo pasar como de puntillas por las brasas del fuego en el que esta sociedad se está consumiendo. Y me encanta poder vivirlo así y compartirlo.






