Yoga en el río
Valencia 10 junio 2025
Hoy hemos hecho yoga en el Jardín del Turia. Un parque precioso de 10 kilómetros que tiene esta ciudad de Valencia. La temperatura era ideal y nos hemos puesto debajo de un árbol enorme, frondoso y lleno de flores amarillas que cubrían además todo el suelo alrededor.
Cuando ha llegado la meditación, al cerrar los ojos y sentir ese entorno y este clima, he dado gracias a la naturaleza por el regalo y a los pájaros que han estado cantando durante la clase…
Entonces a mi izquierda he oído nítidamente el canto de uno y he tenido la sensación de que ellos nos han estado observando y también nos agradecían nuestra presencia y nuestra práctica. Me ha sorprendido y he quedado atento. Al momento se ha callado y he oído por el centro una paloma que no había oído durante toda la clase y he pensado: ¡Vaya, ¿tú también estabas ahí?! De repente al lado derecho ha cantado otro pájaro, cerrando como una especie de círculo. La imagen era que desde arriba y de forma casi invisible para nosotros, ellos estaban observando a gusto.
Entonces me ha venido a la mente una pregunta ¿alguien más? y por sorpresa, como más alejado he oído el croar de una rana… ¡¡Guau!! La zona en la que hay un pequeño riachuelo estaba un poco alejada, así que he pensado en que realmente perciben su entorno desde muy lejos y he vuelto a agradecer complacido…
Si no hubiera vivido tantas sincronías en mi vida, diría que acababa de montarme una película, pero ahora cada vez confío más en mi intuición, esa que llega sin avisar, que me sorprende gratamente y me regala momentos en los que mi corazón se abre cada vez más a la Vida…






