Quedada en la Plaza de la Virgen
Allá por el año 2011, mi amiga Dolors, me mandó un email de una propuesta callejera que se había convocado en Barcelona con la intención de que lo leyera bien y le dijera si podríamos hacer algo parecido en Valencia.
La idea era convocar a personas a través del email para acudir a una plaza de la ciudad con unas consignas bien claras:
- Llegar tranquilamente y buscar un sitio donde sentarse.
- Colocarse en sitios en los que no se impidiera el paso de otros viandantes si se llenaba el lugar.
- No formar grupos numerosos, intentando ocupar espacios vacíos.
- A la hora convenida sonaría una campana y todos se quedarían en silencio haciendo una pequeña meditación. La campana volvería a sonar dando por terminada la propuesta.
- Por último se pedía que la gente no hiciera grupos ruidosos y que abandonara el lugar tranquilamente igual que al llegar…
Quizá había alguna consigna más que no recuerdo pero la idea me encantó, así que lo hablamos, adaptamos el texto a nuestra idea, propusimos una fecha y enviamos emails a nuestros contactos.
Quedamos con unos amigos que tenían un gong y el día elegido nos encaminamos con mucha ilusión hacia la Plaza de la Virgen donde nos encontraríamos. No teníamos ni idea de la gente que acudiría, así que cogimos sitio y esperamos a que se hiciera la hora.
Normalmente es una plaza en la que hay mucha gente pero mirábamos a un lado y a otro con nerviosismo y con curiosidad: no parece que haya mucha gente, ¿esos habrán venido a la llamada?, ese no tiene pinta, ¿se habrán enterado?…
A la hora anunciada, hice sonar el gong, cerramos los ojos y con sorpresa fuimos notando cómo se hacía el silencio. ¡Qué sensación tan agradable y extraña a la vez! Se oía pasear a la gente, hablando al principio en voz alta, pero cuando entraban en la plaza, bajaban el tono poco a poco hasta callarse por completo… Y entonces solo se oían pisadas y algún niño. Yo diría que hasta se podía sentir la curiosidad de los que paseaban por allí.
Hice sonar el gong de nuevo y volvió la “normalidad” a la plaza. Había una pareja de guardias locales que parecían no saber qué hacer, cómo actuar. También vimos una cámara de televisión local y alguien enfrente hablando. En aquellos días, el movimiento 15M estaba en todas las noticias y parecía que alguien intentaba relacionar la actividad con ello. Nada más lejos de nuestra intención.
Algunos nos juntamos para hablar antes de despedirnos. Estábamos contentos, casi nerviosos, como si fuéramos niños y hubiéramos hecho alguna trastada.
No hemos vuelto a hacer ninguna quedada igual pero es un bonito recuerdo que guardo con cariño.






